REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Entrevista a Isabel Plante

Captura de pantalla 2013-05-18 a la(s) 18.08.15

 

Argentinos de París. Arte y viajes culturales durante los años sesenta (Edhasa, 2013) es el primer libro publicado por Isabel Plante. Licenciada en Artes y Doctora en Historia del Arte, Plante busca reconstruir, a través de su trabajo y desde una óptica focalizada en el arte, el vínculo que existe entre Buenos Aires y París durante la década del ’60. Sea mediante estudios de caso, como los de los artistas Julio Le Parc y Antonio Berni, como a partir de la contextualización socio-política de la época, la autora busca desanudar la trama del intercambio cultural entre Buenos Aires y la ‘ciudad luz’, cuyo antiguo protagonismo se ve, en ese momento, disputado por un nuevo centro de la cultura occidental, NYC. A pesar de ello, los artistas locales seguirán viendo a la ciudad francesa como el lugar de consagración de su obra. Teniendo presente la vitalidad de la que goza el discurso latinoamericanista durante los años ‘60, Plante logrará establecer dicha relación sin caer en preconceptos sobre los posibles enlaces entre una metrópoli europea y un centro periférico como Buenos Aires.

 

El foco de atención del libro excede la frontera de la historia del arte para mezclarse con la historia social y también, aunque en menor medida, con la historia política. ¿Cuán difícil resulta salir de la disciplina donde te educaste originariamente?

Mi formación es historia social del arte, disciplina que se ha ido sofisticando y donde conviven distintas escuelas. Entre el arte y la sociedad hay vinculaciones; ocuparse del contexto y cuáles son las condiciones de posibilidad de obras es parte de mi especialidad. Pero, efectivamente, hay determinados objetos de estudio que piden análisis diferentes, más allá de los lineamientos generales que se usen de marco teórico. Lo que sucede con los ’60 es que es una época sumamente politizada, donde la juventud está muy interpelada, por lo que el contexto político-social no puede ser dejado de lado en ningún momento. En síntesis, no, no me resulta particularmente difícil expandir la frontera del área de estudio donde me formé.

En las primeras páginas de la introducción planteás el objetivo del libro: “reconstruir y analizar los recorridos geográficos, estéticos y políticos realizados por obras, artistas y críticos entre París y Buenos Aires.” ¿Cómo llegás a ese objeto de estudio?

Mi proyecto de doctorado era otro cuando apliqué al CONICET. En 2001 hice un seminario a cargo de Serge Guilbaut quien, para sugerir temas de trabajo, fue a ver la colección de revistas sobre artes visuales que había en el Museo Nacional de Bellas Artes. Él quería que trabajáramos sobre arte europeo y yo elegí la revista “Robho” que, aunque europea y no específicamente sobre ese tema, contenía una importante presencia latinoamericana. En el archivo del MNBA estaba la colección completa, desde el primer número. Pero en un viaje que hago a París, gracias a una beca, encuentro el nº 0, que no estaba en Buenos Aires. Es a partir de ese ‘descubrimiento’ cuando me meto de lleno en el tema de la presencia latinoamericana, particularmente argentina, en París.

Para los artistas argentinos, París aparece como un lugar de “perfeccionamiento y consagración” y no “de aprendizaje”. ¿Cómo logran esa confianza en su obra?

La muestra de Víctor Vasarely, artista húngaro radicado y activo en París, en 1958 en el Museo Nacional de Bellas Artes, funciona como un motor para los artistas locales. El arte de Vasarely, abstracto geométrico con incursiones en el pop art, resulta contemporáneo para la coyuntura artística. La idea de que un artista húngaro esté triunfando en la capital cultural europea por excelencia, motiva a los autores argentinos, que comenzarán a preguntarse: “si él pudo, ¿por qué yo no?”. Al mismo tiempo, el campo artístico porteño había tomado un dinamismo interesante, de modo que los exponentes locales sentían la capacidad de probar suerte allí, sumado al hecho de que París tenía una tradición de ser una ciudad receptiva. Es decir, los artistas argentinos son plenamente conscientes de los cambios que se están viviendo en el ámbito artístico local: hay dinamismo, los críticos extranjeros miran lo que aquí sucede, la ciudad es, efectivamente, un polo cultural muy activo. Sin embargo, si se lo piensa comparativamente, en París, para 1960, había 700 galerías, mientras que en Buenos Aires había entre 60 y 70. También es cierto que en Buenos Aires era muy difícil ser artista profesional, mientras que se intuía que en París, una vez logrado algún tipo de reconocimiento, el valor propio podía mantenerse.

¿Existen, en Latinoamérica, otros polos culturales tanto o más importantes que Buenos Aires?

Sí, por supuesto. San Pablo es decididamente otro polo e inclusive más importante que Buenos Aires, ya que posee una burguesía industrial que invierte parte de sus capitales en arte. México DF también es otro ejemplo. Sin embargo, mirándolo en términos proporcionales, la visibilidad de los artistas argentinos en París es mucho mayor: lo que caracteriza a la escena local es el pasaje hacia París, transposición que no tienen las otras ciudades.

¿Hay bipolaridad entre Nueva York y París durante los ‘60?

En realidad, el surgimiento internacional de NYC como capital cultural ya había tenido lugar y, por supuesto, ello no significa el hundimiento de París como capital cultural, si bien NYC resultaba particularmente atractiva, sea por su mayor especialización en las artes visuales, sea por la novedad que la misma ciudad representa. Igualmente, hay que dejar en claro que París conserva algo de la idea de ‘ciudad luz’. Por otra parte, es una ciudad donde la administración estatal está explícitamente preocupada por reactivar la escena artística, si bien muchas veces, los programas culturales están montados sobre agendas políticas que no siempre coinciden con la agenda artística. Como mencionaba en la respuesta de la primera pregunta, sobre la interacción entre arte y política, en París, durante los ‘60, hay una clarísimo cruce entre ambas áreas. El ejemplo del Museo Poumpidou resulta muy ilustrativo: el proyecto es de 1969, un año después de los levantamientos estudiantiles conocidos como el ‘Mayo Francés’; es decir, funcionan como una respuesta a los reclamos juveniles. Sin embargo, el Centro se abre recién en el ’77.

¿Pensás que Latinoamérica se transformará, eventualmente, en su propio centro de influencia?

Personalmente, no creo que existan las “culturas puras”; la apropiación cultural es parte inherente de las dinámicas culturales. Como ejemplo de cultura nacional, la norteamericana puede resultar ilustrativa, pero es más una excepción que una regla. No sé si la preocupación por un arte propio, por una identidad auténtica, original, puede ser tomada muy en serio. Si miramos a Buenos Aires, tenemos que tener en cuenta la historia cultural que tiene la ciudad y cómo se insertó en el mundo a lo largo de su historia. El mundo es asimétrico y eso también forma parte de las dinámicas culturales. Del arte periférico se espera que sea diferente, nativo, y, cuando los artistas argentinos exhiben en NYC, son criticados, justamente, por exponer un arte demasiado internacional, demasiado vernáculo. Parte de las disputas que Buenos Aires tiene por su identidad, están relacionadas, precisamente, con la posibilidad de ser una ciudad cosmopolita.

Anuncios

2 comentarios el “Entrevista a Isabel Plante

  1. trasloco-casa
    24 mayo, 2013

    Sono impressionato dalla qualit

  2. alicia
    27 mayo, 2013

    excelente me gusta mucho.

Dejá un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 18 mayo, 2013 por en Entrevista y etiquetada con , , , , .

Navegación

Archivos

Follow REVISTA DAMASCO on WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: