REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Algo se pierde, algo se transforma

Tapa de Los cuerpos del verano

Los cuerpos del verano, Martín Felipe Castagnet.

Factotum Ediciones, 2012.

115 páginas.

Los cuerpos del verano es la primer novela de Castagnet (La Plata, 1986), ganadora del premio a la joven literatura latinoamericana en Francia.

“Es bueno tener otra vez cuerpo, aunque sea este cuerpo gordo de mujer que nadie más quiere” dice Ramiro Olivaires, el protagonista, después de haber muerto casi un siglo atrás. Reencarnar en otro cuerpo es lo novedoso pero no como algo relacionado a un idea religiosa sino como una analogía futurista de una realidad actual: Internet incita a ser y actuar de formas diferentes, de manera análoga lo haría el cambio de cuerpo.

¿Hasta qué punto tiene sentido separar lo virtual de lo real? ¿Bajo qué circunstancias es posible seguir hablando de una sola identidad?

Supongamos que la inteligencia artificial ha logrado recrear la consciencia humana en un sistema informático. Los muertos pueden comunicarse con los vivos a través de internet, su nuevo hábitat: es el estado de “flotación”. La medicina se convierte casi en una ingeniería, preparando los cuerpos para ser habitados por otra consciencia humana que deambula por la red. La muerte pasa a ser una elección minoritaria o un juego. Los cuerpos, un bien de consumo de diferentes calidades. Se impulsa –además- el cambio de cuerpo y de sexo; reencarnar en el mismo es signo de “enfermedad”. Continúa con la lógica del mercado y del mundo virtual; generar hábitos de identificación donde no existían previamente.

En forma paralela al tema central de la novela, el autor logra narrar con la misma gracia de Almodóvar, las vicisitudes que conlleva cambiar físicamente de género pero no de identidad u orientación sexual y los problemas de incorporarse a la convivencia de una familia tipo.

“La próxima Unión Soviética”, un cuento reciente del autor perteneciente a Cuentos Raros (Outsider, 2012), también se centra en los trastornos que genera internet en derredor a la identidad pero desde otra perspectiva: la suplantación.

A pesar de las expectativas que genera poder seguir viviendo en otro cuerpo, la novela se lee como una búsqueda permanente de una identidad perdida en el tiempo que resuena como un eco cada vez más lejano, una búsqueda que genera transformaciones.

Castagnet expone con ejemplos realistas e inteligentes las rispideces que podrían existir entre la idea de reencarnar y a la vez, poder reconocernos a nosotros mismos. Es decir, entre la reencarnación, la consciencia y la identidad. Renueva debates filosóficos y científicos, empezando por el Hinduismo, pasando por Descartes y terminando en Turing, que atravesaron la historia del pensamiento.

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Esta entrada fue publicada en 24 mayo, 2013 por en Reseña y etiquetada con , , , .

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