REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

“Motivos de la locura”. Primera parte de un viaje a Dublín

Dublin Parte 1

Por Guillermo Tangelson

Llegué a Dublin e hice algo que me gusta hacer cuando llego a un país desconocido: chusmear las tapas de sus diarios. En esta ocasión, los diarios titulaban:

“Consulta nacional. Se aprobó por 51% un nuevo ajuste del FMI.”

Me sentí como en casa y supuse que en ese contexto estarían todos con cara de culo, como corresponde. Pero me equivoqué: pese a la crisis, todos los Irlandeses que me cruzaba parecían felices, exaltados. Estaban, como luego lo comprobaría, todos locos.

Pero no es cualquier locura de la que están embebidos. Es una locura de apariencia simple y sin embargo llena de pesares que recorren su historia. La lucha entre católicos y protestantes, el asedio de Inglaterra, la Gran Hambruna y una épica huelga obrera marcan los nombres de las calles, los monumentos y los rostros de cada dublinés. Tienen tanto dolor que eligieron ser felices. Un postulado que es preciso tomar en serio para comprender a este pueblo. Estuve pocos días en Dublin y fui por trabajo. Por lo tanto, la mirada que tuve fue parcial y apresurada.

Tenía entrevistas desde las ocho de la mañana hasta las ocho de la noche en un centro de convenciones tan bonito como hermético. Mi mirada de Dublin fue, por eso, también nocturna.

Todo un distrito se llama “temple bar”, el distrito de los pubs. Ahí suceden la mayoría de las cosas en Dublin. No sólo para los jóvenes sino para todos. El pub es el lugar de encuentro por excelencia y en él ves compañeros de trabajo tomándose una pinta, grupos de adolescentes salidos de la escuela, señoras grandes entre amigas y parejas de viejitos entonados. Palermo Hollywood sin duda tiene mucho que aprender de eso.

El orgullo del ser irlandés se compara con pocos en el mundo. Y tal vez se sintetice en la frase de James Larkin, quien, luego de una huelga obrera de casi un año, cuando el invierno amenazaba con quebrar sus espíritus, dijo: “Los grandes parecen grandes porque estamos de rodillas. ¡Levantémonos!”

Dublin tiene una de las bibliotecas más hermosas del mundo en el Trinity College. Ahí resguardan al ancestral y maravilloso Book of Kells, pero como no pueden con su genio, también tienen una anécdota que los define: los productores de Harry Potter los había contactado para que se filmara una parte de la película en esa biblioteca. Dijeron que no, porque las luces hubieran dañado los libros más antiguos, pero no se esforzaron en desmentir los rumores de que, en efecto, se había filmado ahí. A fin de cuentas, que el turismo es el turismo.

Otra anécdota que los define: la bandera, como algunos saben, tiene a modo de escudo un arpa, arpa que debería tener la panza a la derecha y ser recta en el costado izquierdo. Pero está al revés por un pintoresco motivo: el logo de la cerveza Guiness es previo a la constitución del Estado Nación y obligó al país a poner el arpa al revés, porque en este caso es claro que lo que importa es la cerveza.

Un dato de color: la fábrica de Guiness tiene siete pisos y, por dentro, tiene la forma de un gigante vaso de Guiness. El séptimo, el de la espuma, es el piso en el que está el Gravity Bar, que brinda una privilegiada vista panorámica de Dublin.

Dublin Fin de la primera parte

Anuncios

Información

Esta entrada fue publicada en 29 mayo, 2013 por en Nota y etiquetada con , , , .

Archivos

Follow REVISTA DAMASCO on WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: