REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Christiania: hippies a la nórdica

Christiania-Welcome

Por Guillermo Tangelson

En la coqueta ciudad de Copenhague, en Dinamarca, existe un barrio que se autoproclama independiente del gobierno, en el que las drogas circulan libremente y cuyos 850 residentes están tan relajados que prohíben sacar fotos para no estresarse. Incluso hay carteles de “prohibido correr”, no les miento.

Entre muros y ligustrinas, con entradas dignas de un poblado de Tolkien, señoras y señores, les presento a Christiania. O mejor dicho, el Pueblo Libre de Christiania: hippies a la nórdica.

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Luego de haber visto la estatua de Hans Christian Andersen y de haber tomado los trenes sin chofer por la ciudad, me embarqué en una caminata que me llevó, entre canales, puentes y castillos, a un largo muro que dividía el orden del caos. El impacto, para un cínico latinoamericano como yo, es fuerte. No porque no estemos acostumbrados a ver gente fumando marihuana por las calles o habitando viviendas precarias llenas de coloridos graffittis. No, por el contrario, lo que impacta es que todo eso sea tan ordenado. Cuesta creer cuán naturalizada está la falta de conflictividad en el tema de “las drogas”, que convierte a Christiania en una atracción turística. No sólo es como un ghetto donde meten a todos los que quieren drogarse, sino que además lo hacen tourist friendly y no contentos con eso, los propios pobladores de Christiania son tan políticamente correctos al mejor estilo nórdico, que en sus pintadas, junto a las lindas hojas de cannabis, tienen carteles de “prohibido jeringas”. Este “Pueblo Libre” prohíbe demasiadas cosas, hay que admitirlo.
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Pensé por un momento que había en todo eso cierta hipocresía. Pero pronto noté que les funciona, que no están impostando, que no hay tensión social y que de esa manera conviven con una problemática que en otros países generaría innumerables conflictos.

Ahí están, mis vecinos hippies de Christiania, dirá un danés, les gusta fumarse un porrito cada tanto, pero hacen unos dibujos divinos en sus casas. 

No cabe duda, siempre es bueno tener buenos vecinos.

 

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Esta entrada fue publicada en 10 junio, 2013 por en Nota y etiquetada con , , , .

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