REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Poética de acero

Poesía

por Flora Vronsky

Poesía Civil, Sergio Raimondi.

17 grises Editora, 2010.

127 páginas

Sergio Raimondi (Bahía Blanca, 1968) es un poeta biopolítico. En pocas obras poéticas argentinas de los últimos años puede observarse un tejido anti-lírico tal que desafíe la propia autonomía del poema a través de la aridez burocratizada, a través de un lenguaje que escupe a la superficie textual los hilos políticos que sostienen las relaciones de poder y dominación. Los dispositivos que operan sobre la palabra, lo hacen en definitiva sobre el hombre en su realismo histórico. Y en Raimondi actúan precisamente a la manera de Saer; halcón que sobrevuela esa civilidad infraestructural que enmarca esta poesía industrializada, enemiga del romanticismo y de los jirones que han dejado los años 90. ¿Un manual minucioso, obsesivo y jurídico para actuar contra el neoliberalismo? Quizás.

Sin embargo, hay un halo soviético -normativo- que se desprende de las secciones en que está dividido el poemario, con excepción de la cuarta, “Los artesanos”, en la que Raimondi pareciera ceder ante su propia grúa portuaria tan erecta y numerada en sus hojas, para liberar la palabra hacia un juego un tanto más anárquico, más auto-disidente: La fiesta es a la noche. Se lo van a comer. / Las nenas bailarán hasta casi la mañana. / Cuando aparezca el sol y el charco se vea. O como en el poema “La Luna sabe con qué bueyes ara”: Pero hoy, sábado de 1997, ella es la luz prestada / que ilumina al poeta Andrés Ventura Gamero / que viene de ser acuchillado en la cantina del club, / ante el silencio más cerrado de los comensales. Naturalismo poético que no alcanza a asesinar la poesía misma, aunque Raimondi declare su intención homicida por medio de un concretismo de afilada precisión y momentos líricos que parecen extraídos de un libro aduanero de provincias.

Es difícil, por otra parte, abstraer este anti-lirismo de un contexto claro y omnipresente: Bahía Blanca. La lectura continuada de la obra -acción que no recomiendo en absoluto, más bien sugiero un adentrarse en modo random- permite configurar un espacio que el poeta ontologiza y mitifica, pero que en definitiva refiere a realidades comunes que han sido impactadas por las leyes anti-regionales paridas antes del 2001.

El fondo, la forma y el contexto son, para Raimondi, tan esenciales como circunstanciales. Y en esto sí se distingue una voz particular, un yo lírico distinto del “contenidismo” y de la poesía contemporánea a él. Porque la biopolítica se sale de la escritura para constituirse en manifiesto civil, social, humano. Para mostrarse cruda, como una Erinia postindustrial que teje versos de denuncia; versos que por momentos se asfixian en su propia estructura de acero portuario.

Anuncios

Información

Esta entrada fue publicada en 11 junio, 2013 por en Reseña y etiquetada con , , , , .

Archivos

Follow REVISTA DAMASCO on WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: