REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Entrevista a Natalia Rodríguez

rodriguez natalia

Por Pablo Milani

El encuentro fue bajo la tarde de un cielo indeciso de otoño. En Buenos Aires, en el barrio de Congreso. Apenas a unos metros del majestuoso edificio. En un bar de nombre que mi recuerdo olvidó casi inmediatamente después de unas horas. La música atropellaba el sonido de otras conversaciones mezcladas. El murmullo interrumpía las palabras de Natalia Rodríguez en una verdad sin corregir. La cita fue a propósito de su primera novela, “La vi mutar” (Ediciones Wu Wei) de reciente aparición. La mutación es una alteración o cambio en la información genética de un ser vivo y en consecuencia, va a producir un cambio de características de éste, que se presenta súbita y espontáneamente, y que además se puede transmitir o heredar. Este cambio va a estar presente en el organismo en cuestión. La unidad genética capaz de mutar es el gen que es la unidad de información hereditaria que forma parte del ADN. Una consecuencia de las mutaciones puede ser una enfermedad genética, sin embargo, aunque en el corto plazo puede parecer perjudicial, a largo plazo las mutaciones son esenciales para la continuidad del ser humano. Sin mutación no habría cambio y sin cambio la vida no podría evolucionar. Sin embargo los visones que lo tienen en velo a Vito, no se parecen en nada con algo científico, sino más bien que parecen ser una muestra de intemperie emocional de parte de sus padres.

-Yo hace unos siete años que estoy yendo al taller de Alberto Laiseca y estaba media trabada y no me salía nada. La novela en realidad surgió como un ejercicio y con la ayuda de mis compañeros de taller para destrabarme y poder escribir algo se me ocurrió esa historia. En realidad yo quería contar otra cosa que después terminó en lo que escribí. Me di cuenta que para contar esa historia necesitaba que el personaje sea un nene. Los mutantes son un trasfondo fantástico en obras de ficción. Un subgrupo de seres con poderes sobrehumanos. La historia transcurre en un pueblo llamado Los Álamos donde ocurren fenómenos insólitos. El protagonista se llama Vito, un niño que ve su madre transformarse. La verdad que para mantener todo el tiempo la mirada de un chico salió por cómo son los chicos. Supongo que cuando somos chicos todos queremos solucionar las cosas desde el lugar de la extrañes. No se si era mi intención cuando la escribí. Lo pienso ahora.Aparte me pasó que como la estaba escribiendo me parecía aburrida, así que la cambié. Yo quería jugar un poco, así que la llevé por el lado de las mutaciones. La mutación es una alteración o cambio en la información genética de un ser vivo y en consecuencia, va a producir un cambio de características de éste, que se presenta súbita y espontáneamente, y que además se puede transmitir o heredar. Este cambio va a estar presente en el organismo en cuestión. La unidad genética capaz de mutar es el gen que es la unidad de información hereditaria que forma parte del ADN. Una consecuencia de las mutaciones puede ser una enfermedad genética, sin embargo, aunque en el corto plazo puede parecer perjudicial, a largo plazo las mutaciones son esenciales para la continuidad del ser humano. Sin mutación no habría cambio y sin cambio la vida no podría evolucionar. Sin embargo los visones que lo tienen en velo a Vito, no se parecen en nada con algo científico, sino más bien que parecen ser una muestra de intemperie emocional de parte de sus padres.

Un fragmento de La vi mutar:

La iglesia da miedo, es gigante como los médicos y hace frío y tiene olor a viejo, como los museos.

Yo cierro los ojos, por si mi mamá tiene razón y lis curas de verdad no quieren que veamos, así que lo escucho todo el tiempo, pero con los ojos cerrados.

El delirio de la ciudad en un día de semana se va apaciguando frente a la ventana de un bar de luces tenues y voces cada vez más bajas. Natalia Rodríguez nació en Quilmes en 1984, ciudad al sur del conurbano bonaerense. Hoy vive en Buenos Aires, en el barrio donde cruzamos estas palabras. La historia de “La vi mutar” es una visión un poco tenebrosa para la visión de un nene. Pero me parece que también tiene mucha luz. Es más, podría ser mucho peor incluso. Creo que la voz del nene facilita eso. No tener que informar todo lo que pasa porque el nene sabe.

-A la hora de compartir esta novela con los demás, ¿Cuál es el comentario que más te sorprendió?

-Me sorprendió mucho una conocida que me dijo que para ella el nene estaba viviendo una situación de violencia familiar…y ahora me parece que es muy probable que sea así. Pero no lo pensé yo así, y después varias personas me dijeron lo mismo.

-Una de las características de la novela es su atemporalidad. ¿Cómo lo trabajaste?

-Me parece que lo necesitaba la narración. Es todo el tiempo presente. Es siempre un presente muy inmediato. No me resultó necesario el tiempo, entonces no lo quise definir. Y lo que sobra molesta.

-¿Qué elementos no debería faltarle a una historia?

Me parece muy importante la voz que tiene el personaje. Desde donde lo estoy contando. Trato de que sea lo más verosímil posible.

-Contame un poco sobre la novela aún inédita

-Esa la terminé el año pasado. Es más larga. Me llevó más tiempo. Y nada que ver con esta. Es la mirada de una adulta. Una mujer en el conurbano en sus inicios con un comisario. La historia va por ahí.

-¿Cómo te llevás con tus propias lecturas? ¿Géneros? ¿Autores?

Leo más que nada novela pero no discrimino mucho de qué género es ni nada por el estilo. Trato de variar bastante. Un autor que me fascina es Bolaño. Pero leo bastante de todo.

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Esta entrada fue publicada en 14 junio, 2013 por en Entrevista y etiquetada con , , .

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