REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Estado de pérdida

9789871240746
P
or Pablo Milani

Barro nocturno
Daniel De Leo
Santiago Arcos
115 páginas

Daniel De Leo (1973) se desenvuelve cómodo en los 11 cuentos que conforman Barro nocturno. Sus piezas atrapan desde un punto firme y melancólico. Sufren el dificultoso camino de una vida entre sus historias y reflexiones que no ocultan la tristeza. Se anima a decir que “la vida puede ser más tolerable si uno la vive acompañado”, deja entrever al lector un modo de actuar no siempre seguro pero de todos modos original y noble. Se congela en pequeñas acciones, movimientos mínimos donde los personajes quedan suspendidos, pero al mismo tiempo les pasan cosas. Desanuda el conocimiento en lo explícito. Barro nocturno demuestra la resistencia del lector sobre una realidad residual. De Leo produce cambios en la sensibilidad de sus personajes. Construye un lugar para la esperanza, “mira hacia atrás, hacia el pasado, y se da cuenta de que no ha hecho más que amadrigarse en un lugar sin afrontar riesgos ni desafíos. Protegerse, eso es lo que ha buscado siempre”. Sus personajes persiguen lo real, aunque en verdad traten de huir de ello. La presencia del padre en sus cuentos aparece en los sueños que se respiran de un modo tenaz. La posibilidad del deseo se refleja en las palabras de que “todo escritor mantiene una actitud parasitaria ante la desgracia que le toca vivir, y después, una vez a salvo, se siente agradecido por la experiencia”. El lector es invitado a pensar desde todos estos lugares. El resabio es nostálgico, hay algo en el presente que ya no está, hay algo incompleto, un estado de pérdida. Por lo tanto juegan como liminares del tiempo, como bisagra donde se articula el pasado y el presente. Barro nocturno no es complejo, se presenta como un escenario nostálgico a las orillas mismas de una absurda esperanza. Imágenes de pueblos que hablan del tiempo porque la imagen de la vida se extiende más allá de la desaparición de la vida. Un recorrido diverso que corre en sentidos opuestos. De Leo hace necesaria la lectura en cada instante de sus cuentos aún amalgamados.

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Esta entrada fue publicada el 6 agosto, 2013 por en Reseña.

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