REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Memoria zombie

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Por Nicolás Mavrakis

De todos los recursos literarios útiles para narrar la guerra, el primero ha sido oral. Si en un extremo de la historia está La Ilíada de Homero, inaugurando con una epopeya lo que conocemos como literatura occidental, en el otro extremo del tiempo está Guerra Mundial Z (Urano, 2012), primera novela de Max Brooks (Nueva York, 1972).

Construida como memoria de un futuro donde resuenan muchos miedos del presente, la apuesta de Brooks no es menor. Desligada de la épica y convertida en simple documento de un “factor humano” al borde de la desaparición, la oralidad de Guerra Mundial Z narra la gran guerra contra los zombies, conflicto que en los albores del siglo XXI colocó a la Humanidad tan cerca de la extinción física como –y estas son las verdaderas zonas atravesadas por más de una docena de testigos y protagonistas compilados por un autor anónimo– de un cataclismo económico, político, ecológico y tecnológico capaz de barrer con toda la cultura de la especie.

Libro en el que se basó la película protagonizada por Brad Pitt (pero sin hacer ninguna justicia al texto), Guerra Mundial Z alcanza una calidad literatria tras la cual escribir otra novela sobre zombies dejará de ser sencillo. Sin personajes centrales ni otro factor argumental que un calidoscopio de voces, Brooks combina, por un lado, el cuidadoso verosímil de best-sellers norteamericanos como Tom Clancy –alternando un imaginario militarista por uno postapocalíptico– con la delicada densidad que translucen, por otro, los tonos orales de distintos soldados, científicos, mercaderes, sanitaristas, sobrevivientes y políticos que recuerdan, empujados apenas por preguntas, experiencias en países tan variados como China, Estados Unidos, Canadá, Israel, Chile, Cuba, Irlanda y Rusia, entre tantos otros.

En sordina y a lo largo de cada página, sobrevuela también lo que no puede dejar de percibirse como la herencia superada del talento como humorista y guionista del famoso padre de Max, el director de cine Mel Brooks. Si los zombies conquistaron primero el cine y después la literatura, Max se ocupa de que su aterrizaje sobre el lenguaje de las palabras tenga una porosidad suficiente entre el humor y la tragedia, como han marcado cineastas del género como George A. Romero, y también una permeabilidad constante entre entretenimiento y meticulosidad literaria. El producto final es una obra con un registro inédito y revitalizador, que desarma la estructura coral de la novela tradicional estilizando voces y personajes y zombies con un ritmo de lectura tan dinámico y contemporáneo como los que abundan en las mejores redes sociales online.
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Esta entrada fue publicada el 30 agosto, 2013 por en Reseña.

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