REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Lo siniestro

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Por Sebastián Rodríguez Mora 

Resonancia siniestra – El oyente como médium

David Toop – Caja Negra

315 páginas.

Quien haya ido de campamento alguna vez en su vida, habrá pasado por el proceso de adaptación a la bolsa de dormir, la incomodidad del suelo y la dificultad para conciliar el sueño. Hay mínimos ruidos, el silbido de los vientos clavados al suelo con estacas, pisadas y voces lejanas en otras partes del camping. En medio de la madrugada, todos habremos supuesto que algo no estaba bien en la lógica de ese encadenamiento sonoro. En un momento del insomnio algo amenazante nos ronda y nos señala como su próxima víctima; es lo salvaje y desconocido acechándonos con sonidos siniestros.

David Toop se propuso –queremos creer que se propuso algo, que no sólo se sentó delante del teclado a vomitar– recorrer el abanico de la misteriosa experiencia de ser oyente, de vivir como oyente en el mundo. Músico de larga trayectoria en la escena experimental británica, este londinense nacido en 1949 se cruzó de vereda en los ochentas cuando fue de los primeros en escribir sobre el fenómeno del hip-hop y el rap; a su vez es capaz, durante todo el extenso volumen de Resonancia Siniestra, de citar a Debussy, a Carson McCullers o a especialistas en el canto de las codornices, por poner ejemplos. Editado por Caja Negra con traducción Valeria Meiller, Resonancia Siniestra es un intento poético para desentrañar la experiencia sensorial en sus diversas expresiones. Apoyándose en el estilo de Oliver Sacks –collage de información estadística y anécdotas personales– Toop fuerza las limitaciones del género divulgación, permitiéndose definiciones sobre el estado de la cultura tecnológico-musical, al mismo tiempo que sufre la necesidad imperiosa de transformar el texto en una especie de autobiografía sonora. Una extensa y en algunos pasajes tediosa autobiografía sonora: “Días después, me desperté un sábado a la noche escuchando unos sonidos que, a través de la niebla del sueño, sonaban como una banda de bebés caníbales gateando alrededor de la casa, mojados, fríos, hambrientos (…), se trataba de zorros urbanos”.

Vale destacar el diálogo violento con Modos de ver de John Berger. Por momentos discutiendo y por otros hablando directamente en otro idioma, Toop intenta un reposicionamiento de la escucha como sentido humano, recopilando experiencias en la historia de la pintura y la literatura, además de la obvia relación con la música. La escucha es una experiencia equívoca, incoherente: “Dadas sus propiedades contradictorias, debemos aproximarnos al sonido a través de la incoherencia. Después de todo, la coherencia puede volverse problemática de un modo imprevisto y terminar produciendo un efecto exactamente opuesto al esperado”. Queda a criterio del lector encontrar el camino argumentativo del autor, que como dice con certeza la contratapa a esta edición reflexiona “de manera musical, con ideas que vuelven una y otra vez como notas recurrentes”. El problema quizás sea que encadenar notas no siempre significa componer una canción. Sin embargo, ahí está el desafío planteado para quien quiera enfrentar los fantasmas del sonido y el silencio.

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Esta entrada fue publicada en 2 septiembre, 2013 por en Reseña y etiquetada con , , .

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