REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Sección de bronces

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Por Pablo Milani

 

La trompeta del ángel vengador. Dalton Trevisan

Mardulce, 151 páginas

 

La trompeta del ángel vengador es audaz y escrito hacia adentro. Hay sexo, tragedia e incomprensión. Dalton Trevisan (Brasil, 1925) lo describe desde un camino minado y aterrador, bendecido por cierta inmovilidad en el cuerpo y el desarraigo de toda monotonía. Sus cuentos del todo breves enuncian el descontento de la vida familiar con una violencia estéril pero eficaz. No deja espacios a la cordura, entreabre puertas que él mismo no se interesa por cerrar. Es un lenguaje definitivamente espeso, encarcelado y odioso. Son cuentos no costumbristas, que merodean a la deriva bajo un hilo insensato pero no menos revelador. La materia prima de Trevisan es justamente su escape de la cotidianeidad familiar, su enojo y delirio de una pareja que comparte el mismo techo en una sociedad culpable de todo y sin sorpresas. “¿Cuándo tuviste ese amor desesperado en los ojos? ¿Ese perdón infinito en la boca?”. La trompeta del ángel vengador, publicado originalmente en 1977 y ahora editado en Argentina por Mardulce, es un libro provocador, que incomoda y agoniza bajo ningún punto de defensa. Trevisan escribe sin atajos bajo un laberinto de vasos comunicantes inconscientes, un respiro sin alivio amordazado y ágil. Obsesivo en todos sus frentes, declama el sexo como signo de protesta frente a un mundo indiferente. El libro desconfía de todo lector que se le acerque, desencaja la realidad como ficción y viceversa. Atesora universos aún no habitados por el hombre y toma fragmentos suicidas bajo un lenguaje preciso. Todo sucede de forma repentina, es una compleja y eterna discusión con sus propios temores, pero también cargado de un cierto aire melancólico e incomprensible que deja al lector inseguro y cargado de silencio. Dalton Trevisan explora un costado adverso y profundo en este libro, pero del todo legítimo. Moldea y delimita sus personajes a su propia condena. “Era tarde: a la merced del feroz matarife que el golpe sin misericordia de la maza en la nuca, abatía, desollaba y carneaba la sagrada ternura, que agonizaba en el gancho bendiciendo al verdugo.” Su situación cotidiana la traduce en una experiencia desoladora que devora sentimientos y reprime un difuso intercambio entre autor y lector. La trompeta del ángel vengador es la historia de una soledad aturdida y sagaz, desencontrada a veces con la propia pluma y un larguísimo aliento que se propone crear un mundo propio. Una dimensión bien lejos de eso que se piensa como real. Un recorrido desencantado y frágil, que necesita de miramientos con un estilo ajeno y meditabundo. ¿El resultado? Es un texto que gira en torno a una búsqueda que el autor no termina de descubrir nunca y que, aún así, decide atravesar un desierto zigzagueante y sin premoniciones. En todo caso, habrá que intensificar un territorio de realismo poético y atravesar cada relato como una tensión que promueve una belleza invisible. 

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Esta entrada fue publicada en 10 septiembre, 2013 por en Reseña y etiquetada con , , .

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