REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Desde el desierto

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77 historias – Ernesto Simón

Milena Caserola. Relatos. 

Por Pablo Milani

Año 2021, 2023, 2098, 2129, son recuerdos del futuro los que escribe Ernesto Simón (San Juan, 1969) en 77 historias, editado por Milena Caserola. Son micro relatos que deambulan sin causa ni perdón. “A veces caminar es acercarse a la muerte y estar quieto es resistir.” Desde la tapa, sillas vacías separadas en el medio de la nada, sin colores ni brillo, el libro atenta hacia la soledad más pura y profunda. Aquella que no puede ser llenada por ningún ser humano de esta tierra. Por eso, y a través de una escritura ensimismada y nostálgica, 77 historias se confunde entre acontecimientos reales y ficticios. Son daños no reparados que entrelazan un hastío fraccionado, pero que no alcanza a llegar a una versión definida de la historia. La estrechez de sus relatos, a veces no llega a terminar de decirlo todo. Y esto, desarticula los mecanismos de escritura porque son páginas que no saben bien a donde pueden ubicarse. Posiblemente, lo que se cree comprender con claridad, se vuelve oscuro de inmediato. Simón habla de otros como de sí mismo y advierte; “Siempre fueron más las lanzas que lo perforaron durante su vida que las palomas amables que solían visitarlo.” De este modo, su visión del mundo surge como un ajuste de cuentas a su propia obra y desencadena su ironía en una forma demasiada solitaria, pero también arriesgada y extraña. El lector aquí va a correr y detenerse en la finitud de sus relatos, con una sabia inocencia y ante un movimiento riguroso que lleva la lógica hasta sus extremos. Ernesto Simón arroja el pasado con fechas del futuro, tal vez porque no lo ve demasiado lejos. Argumenta siempre algo que decir frente al desorden del orden, es decir, introduce un campo estético que, probablemente, sea lo único confiable. Sin embargo, crea sintonías difusas, donde saca la lógica de su experiencia y lo vuelve poético. 77 historias es concebido como un cúmulo de ese otro desorden que vaticina el mundo y lo despliega sistemáticamente en ficciones casi filosóficas. “Y vuelvo a sentir nostalgia por la libertad que encontraste el día que se te cortó el cordel.” Delirante, condensa sus miedos y atraviesa muros como cerros. Las situaciones a veces son extremas y buscan siempre un aniquilamiento súbito e instantáneo de las relaciones entre sí. Quizás la deuda pendiente de estos relatos es la falta de despliegue hacia una continuidad que evalúe las diferencias a partir de un final que la ficción ya convocó de una manera irremisible. Con el futuro pasado, 77 historias hace un balance en franjas de tiempo inscriptas en episodios que subrayan su cualidad subjetiva. “Quien gobierna un país, también gobierna las palabras”, enuncia Ernesto Simón. A partir de eso, en cada giro del relato, sus posibilidades son la de un destino que no goza de otros espacios diferentes que impone en sus silencios mínimos. ¿Pero qué es lo que deja a la intemperie 77 historias a partir de este mensaje? Tal vez su propio vacío sin remedio, algo que arranca de su voluntad una vez transcurrido el relato. Y vaticina: “Dios no existe, es un invento de los miedosos.”

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Esta entrada fue publicada el 9 octubre, 2013 por en Reseña.

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