REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

El asombro ante lo ajeno

9789876282789

Por Pablo Milani

Cuentos selectos
Aldous Huxley
Edhasa
184 páginas

Aldous Huxley (1894, Gran Bretaña-1963, EEUU) demuestra en estos relatos la incertidumbre de un hombre siempre en constante búsqueda. Cuentos selectos, quizás sea un muy pequeño extracto de su vasta obra que recorre a través de sus incesantes viajes y lugares por los que vivió. Dejando de lado su novela más famosa (Mundo feliz, 1932), es también autor de la célebre novela Las puertas de la percepción, (1953) fruto de su experimento con mescalina, un alcaloide con propiedades alucinógenas.  Años más tarde, esta novela llegó a manos de Jim Morrison y de ahí tomó el nombre de su banda, The Doors. El lenguaje de Huxley, se entremezcla con su propia vida de viajes y cada relato es una nueva ventana curiosa que quiere decir y contar más allá de su sombra. Dueño de una escritura impura pero lo suficientemente tenaz para abordar lo real como un desborde imperfecto, sus relatos funcionan como atomizador de la mera realidad, convirtiéndola en algo más extraño y distante. Es algo así como una suerte de anticipación trágica y hostil. Estas zonas móviles aparecen interrumpidas casi siempre por una única y desordenada perspectiva, la soledad del futuro, pero a la vez, es un horizonte escrito el que plantea Huxley. La repetición funciona también como una forma de postergación. Es decir, Cuentos selectos, son estados en tiempo presente, que deja desear lo real y que no se propone contestar las cosas. “¿No se da cuenta que la mejor manera de convertir a un niño en un diablo es tratar de educarlo como un ángel?”, menciona en El joven Arquímedes. Su forma de describir situaciones transmite una vibración de experiencia afectadas por barreras sociales que mira con desconfianza. “Los vecinos que uno nunca ve de cerca son los vecinos ideales y perfectos”. Esa lucha incansable marca el voluntarismo de una clase, el voluntarismo de los que no poseen nada por origen. En los viajes, el espacio se convierte en tiempo y el tiempo produce necesariamente diferencias: viajamos hacia el presente de gente que, si no es bien distinta, no justifica el desplazamiento. Los personajes de sus cuentos no dicen demasiado de sí mismos, sino más bien que funcionan como puentes de otro tiempo posterior. Se podrían traducirse como experiencias desde un escritor que piensa desde otros lugares y los recorre bajo su forma de enfrentamiento de un orden mayor. Casi todo el tiempo, Huxley siente el asombro de la ajenidad respecto a los sucesos y personajes y también el asombro de la cercanía. “Todos enfrentados por la horrorosa victoria de las cosas.” Su narración quiere mostrar que, en cada una de esas instancias, se abre la posibilidad de entender la forma que abordó las acciones y pensamientos de sus personajes. El lector va a dudar de sus afirmaciones, se va a perder buscando un trauma inexistente creyendo hasta el final. Huxley, finalmente, plantea el pesimismo de un mundo siempre obsesionado con sus propias contradicciones, preso de una sociedad ingenua y creyente.

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Esta entrada fue publicada en 15 octubre, 2013 por en Reseña y etiquetada con .

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