REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

El arte de gozar

 La lección del hombre (arg)

Por Gema Palma Moreira

Emmanuelle Arsan
Emmanuelle 1. La lección del hombre. Emmanuelle 2. La antivirgen
Emmanuelle Arsan
Tusquets, 2013

Es un gran logro que el lector no tenga que leer una novela erótica como vería una película porno sadomasoquista y con interminables ménage a trois. Este logro sería atribuible a que por estar escrita en 1985 se aleje del actual cliché de novela erótica que hace un derroche de los “atributos” citados al inicio. Emmanuelle1.La lección del hombre y Emmanuelle 2.La antivirgen (Tusquets, 2013) son un logro porque aparte de ser o parecer las memorias de las aventuras de una joven recién casada, son un alegato a favor del rechazo a los tabúes y de relaciones de pareja libres de celos, casi una utopía sexual. Léase utopía sexual no como libertinaje sexual sino como filosofía libertaria, pues minimizando el sexo casual, serial e indiscriminado en el que la protagonista (una francesa rica y aburrida, llamada Emmanuelle, que se va a vivir a Tailandia con su esposo) se ve envuelta, es el valor contingente de los imperativos de la moral tradicional de la que intenta liberarse lo que hace que Emmanuelle se deje leer más allá del morbo.

Ella, su esposo y sus amantes plantean la idea del erotismo no como un producto de decadencia sino como una pasión que requiere valentía porque ayuda a desacralizar las cosas del sexo: “Un instrumento de salud mental y social, la renuncia a las pasiones de la ilusión en beneficio de las pasiones de la lucidez”. De esa manera, la protagonista no deja de correr el riesgo de equivocarse o de hacerse ilusiones, pero intenta aprender a no sufrir por lo que no considera un mal. Eso la lleva a la triste conclusión de que, aunque seamos inteligentes, nuestros sentimientos llevan retraso con respecto a nuestros conocimientos porque solo podemos amar tontamente.

¿Qué busca entonces Emmanuelle con sus experimentos sexuales? Enseñarle a los que la rodean que las asociaciones amorosas, las intimidades carnales simultáneas y la multiplicidad de las pasiones son la vocación de la edad adulta y que no se puede seguir siendo niño todo el tiempo:

“La infancia nos aburre, no queremos seguir jugando a la rayuela de los amores fieles, a la peonza de los amores celosos ni a las cuatro esquinas de los amores burlados. Ya estamos hartos de las promesas de un día, de las lágrimas de siempre, de los amores que matan y de los amores muertos. Tenemos ganas de vivir como las personas capaces de todo lo que somos, para las que ya paso el tiempo de los castigos. Este amor del que un día seremos capaces significará el fin del embotellamiento y de la ignorancia, el fin de la infancia”.

En el amor debe haber algo más importante, más inteligente que simplemente el “hacerlo” bien del amor físico: se trata de un estado del espíritu. A lo largo de los libros se relatan largas charlas sobre el erotismo que proponen, con argumentos bastante asertivos, desterrar hábitos que solo sirven para hacer sufrir, mirar al exclusivismo y los celos como un atentado contra la evolución, nacidos de la hipocresía de una sociedad hecha de convencionalismos, e intentar liberarse de las miserias corporales y de las inhibiciones mentales.

“Me dan igual las ideas inteligentes y filosóficas de Emmanuelle, yo solo quiero saber cómo hace el amor”, le dice uno de los amantes a su esposo, luego se entiende que el hecho de que haga el amor y de cómo lo haga carece de importancia. La novedad consiste en que lo hace con espíritu libre. De repente, ella tenía la sensación de haberse encontrado a sí misma, segura de sus deseos, orgullosa de lo que amaba.

Emmanuelle exhibe a los miedos que se convirtieron en los “valores” del mundo, como el conformismo, el respeto a los tabúes, el rechazo a la imaginación, y explica que es el erotismo lo que rompe con esa costumbre. “Un placer deja de tener calidad artística si es un placer habitual”, dice otro de sus amantes, dejando claro que solo es verdaderamente erótico lo no banal, lo excepcional, pero es imposible hablar de amor sin hablar de orgullo, de exclusividad, de la pasión de poseer. El libro que fue publicado clandestinamente hace varias décadas, muestra temas que aún ahora son rechazados socialmente pero que no por eso dejan de hacerse ¿No deberían comprender los hombres que a estas alturas su pretendida moral causa un poco de risa?

“Porque nuestra vida es extrañamente simple: no hay otro deber en el mundo que la inteligencia, otro destino que el amor y otra manifestación del bien que la belleza”, refiere uno más de sus amantes. Al final no se podría confirmar si lo que busca la francesa rica y aburrida es hacer del erotismo una moral estética con su lógica propia o si persigue una utopía. Lo seguro es que en estos libros no hay tragedias, ni suicidios románticos. Lo acongojante es que bata contra los mitos y que aún para el siglo XXI el erotismo de Emmanuelle sea altamente quimérico.

Anuncios

Información

Esta entrada fue publicada en 16 octubre, 2013 por en Reseña y etiquetada con , .

Archivos

Follow REVISTA DAMASCO on WordPress.com

A %d blogueros les gusta esto: