REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Cristina Pérez: “La literatura es una búsqueda interior y un contacto con el exterior distinto”

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Por Gema Palma Moreira

A lo largo de la vida solemos encontrarnos con palabras que nos alteran, que nos transforman. A veces, mucho tiempo después de haberlas leído siguen causando el mismo efecto. Esa es la relación que Cristina Pérez tiene con la literatura: las palabras le han permitido simbolizar sus experiencias, construirse. El primer libro de la periodista tucumana, radicada en Buenos Aires desde los 19 años, es una suerte de homenaje a la la comedia isabelina y los humores líquidos, pero Cuentos Inesperados (Sudamericana, 2013) apuesta por un universo particular y propio.

¿Cómo inicia su amor a la literatura? ¿Qué lugar ocupa en su vida?

Desde la infancia, además del interés por la lectura, siempre tuve una pasión por escribir y tenía mucha producción; desde un diario íntimo hasta las cartas epistolares que le hacía a mi familia. Escribía obras de teatro y publicaciones para los diarios del colegio, entonces era natural para mí. Creo que el hecho de que se haya desarrollado la pasión por la lectura en los años más lúcidos de la vida hacen que el día de hoy yo lo vea como algo que me lleva no solamente a este momento, sino a las libertades que tiene la infancia por la candidez, por la búsqueda, por la inconciencia.

I
Fue ese amor lo que la llevó a iniciar estudios de Crítica Literaria en Oxford y de Literatura Inglesa en Londres: “Esos años de estudio me dieron mucho porque yo puse mucho de mí para lo que es la investigación de los textos, leí textos que de otra manera no hubiera leído, eso fue como una ampliación de mi universo, quedo como transformándome y me permitió lanzarme de nuevo a la escritura de la poesía”, dice Cristina Pérez.

¿Y fue después de sus estudios que inició con el blog?

Sí, la verdad es que siempre sentí que en mi vida se iban abriendo caminos que se superponían o que bloqueaban otros. El periodismo ocupó mucho tiempo de mi vida en primer plano y en un momento en el que a mis 35 años pude detenerme a pensar, se me ocurrió estudiar y volver a escribir, ahí tuve un contacto con el profesor que puso en mis manos la obra de Shakespeare. El inglés me permitió soltar lo que tenía encorsetado por el trabajo periodístico; me animé a crear mi blog en mi idioma y allí hay mucha producción de poesía y artículos diversos.

¿Qué cambió en su forma de expresarse después de esos estudios? ¿Cree que un escritor necesita formación?

El estudio te da la formación no solo para contar con instrumentos para observar el universo de un texto, sino para tener versatilidad al encarar un género, los que hemos leído mucho sabemos que es imprescindible pensar en ese universo, deconstruirlo, preguntarse cómo funciona.

¿Qué la motivo a escribir Cuentos inesperados?

Creo que estaba pendiente luego de años de desarrollar el blog, y sucede que le hice una entrevista a una de las directoras de prensa de Random House, por el fenómeno de Cincuenta sombras de Grey y luego de esa entrevista ella  me ofreció una reunión con la editora, quien había leído mi blog y me propuso darle una vuelta animándome a escribir historias y no tanto a lo contemplativo de la poesía. Lo que hice fue mezclar la pulsión literaria y poética con historias que fueran más terrenales.

¿Cómo paso de ser lectora a escritora?

Yo siempre escribí, lo que me faltaba era ese paso para cruzar el puente de lector a escritor. Escribir siempre me servía a mí, era mi canal de expresión necesario para la convivencia conmigo misma, la literatura funciona muchas veces como el psicoanálisis porque es una búsqueda interior y un contacto con el exterior distinto, así que el blog me permitió abrir una ventana. No te puedo negar que, en lo personal, tener la exposición por la televisión me da ventajas que no tiene otro, pero más allá de eso tuve muy buenas devoluciones y eso te alienta a probar.

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II
Cristina Pérez tuvo la oportunidad de mezclar tres de sus pasiones: el periodismo, la literatura y la actuación, si lo hace bien o mal, queda en criterio de quien la mira en el noticiero estelar, la ve en “Antonio y Cleopatra” o compra su libro. Lo que está claro es que, libre de los prejuicios que pudiera tener de quienes la rodean en el ambiente profesional “más serio” en el que se desenvuelve, no se niega la oportunidad de hacer lo que le gusta.

¿Cómo se siente entre su rol como periodista y su rol como escritora y actriz? ¿Dónde se siente más cómoda?

Lo que pasa es que estas tres actividades están muy ligadas a la literatura, la base de todo esto son las letras y el amor por la comunicación, entonces yo vivo el periodismo, la actuación y la escritura como formas de la comunicación, del ser, solo que son misiones distintas y tienen un disfrute diferente.

Si tuviera que elegir entre el periodismo, el teatro o la literatura ¿con cuál se quedaría? ¿Por qué?

Creo que las letras están ante todo, yo no haría periodismo sino creyera en el poder de la palabra, no actuaria sino estuviera enamorada de la belleza de los textos y su trascendencia, y de la misma manera no escribiría si no me sintiera impulsada por seguir la línea de las letras. Las palabras están ante todo, somos palabra.

En el FILBA, Nicolás Mavrakis se refirió al periodismo como un oficio que está al borde de la extinción, a las puertas definitivas de la obsolescencia ¿cree que esto influye a que los periodistas aspiren a ser autores?

No estoy de acuerdo con esa afirmación, todo lo contrario, creo que estamos viviendo en la era del emisor en la que prácticamente cualquiera de nosotros pude convertirse en emisor de información y sin embargo no por eso es periodista, nunca en la historia ha fluido en una forma tan horizontal la información, con lo cual en un mundo donde esta fluye más caóticamente es necesario que haya alguien que pueda digerirla, analizarla en forma profesional y metódica. Creo que ante tanto caos y ante tanta prominencia del rumor, es más necesaria que nunca la visión periodística y que en todo caso lo que puede cambiar son las plataformas, la explosión de medios digitales hace que florezca el periodismo artesanal, genera oportunidades innumerables para el periodismo. Nos pone ante la disyuntiva de tener que adaptarnos al cambio y propone que la formación continua ya no es una elección sino una necesidad. Pero el periodismo es más necesario que nunca para interpretar la realidad.

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III
Cuentos inesperados es el reflejo de la necesidad de concreción de Cristina Pérez como escritora, como amante de la literatura. Sus cuentos van desde una realidad actual donde “ser o no ser depende del ancho de banda”, hasta un Hemingway de periodista de guerra. Lo que los une son los nombres tan particulares que tienen cada uno de los personajes. Los cuentos en sí son particulares, pero solo en los términos en los que es particular e inesperada la propia vida.

¿En qué se basó para la creación de los nombres de cada personaje de los cuentos?

Tome inspiración en la forma de construcción de personajes de la comedia isabelina donde las personas, muchas de ellas estereotipadas generalmente, o tomando rasgo característicos de su personalidad, se llamaban haciendo referencia a lo que eran, entonces cuando hablas de “Doll Rompe-Sabanas”, ya supones que se trata de una prostituta. En ese sentido me permití jugar con ese recurso. Yo en este caso amplié el concepto del nombre a sus propios destinos o a como resolvieron sus vidas.

En #SodaCáustica  escribe: “mi editora me pidió un cuento erótico. Salí como degradada de su oficina preguntándome con furia si querría que pusiera la palabra pene en la segunda o tercera línea” ¿Por qué optó por mostrar su torso desnudo en la portada del libro?

La portada mezcla algunas alegorías con un poco de provocación, y al mismo tiempo un mensaje muy profundo, nos costó mucho encontrar algo que pudiera englobar esta conexión de personajes, y por otro lado yo tenía la visión de que escribir era para mí como desnudarme, haciendo un paso bastante arriesgado porque la gente ya tiene una imagen construida de mí, y se me ocurría que los personajes tienen ese misterio de que uno sabe quiénes son pero al mismo tiempo no, más bien se tiende a imaginarlos o a descubrirlos. Además del golpe de efecto para el libro, cosa que de hecho funciono. Puedo decir que tuve la osadía de hacerlo y de divertirme con eso.

Pero en muchos de los cuentos hay algo de erotismo

Lo erótico está en todo lo que hacemos, en todo caso mi crítica es por cómo se plantea ahora la literatura erótica. Creo que el erotismo debe aparecer como consecuencia de lo humano que tanto tiene que ver con el deseo y con el estado de vulnerabilidad en el que nos pone lo que no poseemos. Esa especie de necesidad de algo que transcienda y que no lo tenemos nosotros, que solamente te lo puede dar alguien más, y como solamente te lo puede dar alguien más, te pone en un estado absoluto de fragilidad y de dependencia. La necesidad del otro, que en la vida moderna tiene muchas caras porque esta lo meramente corporal, la fantasía o la búsqueda de lo que el amor es para cada uno, no podía faltar en el libro porque es parte de lo humano, pero de ahí a que un libro tenga como objetivo ocho sesiones de sadomasoquismo, es otra cosa.

¿Con qué intención convierte los títulos de cada cuento en un hashtag

En realidad fue una casualidad, me gustaba la idea de que los cuentos del libro funcionaran como un sistema de alegorías, de manera que a partir de los nombres de los personajes y esa idea de transportar la comedia de los humores a otros líquidos, en un tiempo que tanto se habla del mundo líquido, busqué con qué liquido podía permear cada historia para que a partir de los nombres de los personajes y del líquido que se eligiera, yo pudiera generar en el lector una producción de los significados que fuera haciendo resonancia. En un principio los cuentos no tenían nombre, y la única manera de poner los líquidos era haciéndole referencia. Inconscientemente use una forma actual para generar una temática, lo que pasa con el hashtag.

¿Qué la movió a elegir los temas? ¿Vivencias o fantasías?

En realidad, los escritores tomamos como materia prima todo lo que nos pasa, pero para transmutarlo en algo más, de pronto los lugares que están citados, fueron lugares que transité personalmente, pero las historias son ficticias, entonces hay una percepción de la realidad que me permite crear un mundo alternativo con elementos que son reales y la verdad es que los argumentos no fueron planeados, por lo general esto es una búsqueda casi inductiva que una vez que tenía un párrafo adentro y que veía que llevaba a algún lado, yo seguía, y lo que pasa es que yo en algunas historias yo sabía dónde me estaba situando. El mismo nombre me iba llevando a lugares y me iba incluyendo en la historia y eso fue una vivencia muy linda, tal vez algunos cuentos parezcan más inesperados por eso, porque para mí fueron inesperados; una vez que le ponía un nombre al personaje, ya no me podía desligar y empezaba a depender de ellos.

Oscar Wilde decía que no existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo, y Cristina Pérez aún tiene historias que contar; empezó a escribir su primera novela, de la que, al momento de la entrevista llevaba escritas cien páginas. Que de la mano de sus admirados Borges y Shakespeare, no le falten momentos de esos que los románticos llaman inspiración en el tránsito de su vida como escritora.

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Esta entrada fue publicada en 20 noviembre, 2013 por en Entrevista y etiquetada con , .

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