REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Entrevista a Julio Roberto Srur

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Por Pablo Milani

Nació en Buenos Aires en 1980. Escritor que residió en Finlandia entre 2004 y 2012, año que regresó a Buenos Aires. Ha trabajado como librero en Buenos aires y Helsinki, y fue representante en países escandinavos de una ONG uruguaya que reunía un número importante de artesanos independientes.  Desde los 12 años vivió en San Carlos de Bariloche, Los Ángeles (EEUU), y en las ciudades finlandesas de Tupus, Kempele y Helsinki.

Parte de su obra ha sido publicada en revistas literarias de Argentina y Finlandia. Fue ganador del premio Nuevo Sudaca Border de la editorial Eloísa Cartonera por su cuento “La indemnización”, y el cuento “El goleador adelantado” fue seleccionado para el catálogo realizado por el Goethe Institut de Río de Janeiro con motivo del próximo Mundial de fútbol en Brasil 2014. En enero de 2013 Arkadia Publishers publicó en Helsinki y en español su primer libro de relatos, Viaje a la ilusión primaria. Próximamente se publicarán sus relatos en finlandés, editados por Sivuvalo y con traducción de Johanna Suhonen.

¿Qué cosas encontraste en Finlandia que te hizo quedarte?

Fueron muchas cosas. Cuando llegué recorrí desde Helsinki hasta Oulu, a 700 kilómetros al norte, donde iba a vivir un tiempo. Fue un viaje de 20 días y en ese trayecto, casi siempre me sorprendí con edificaciones que resultaron ser colegios, universidades o sitios que pertenecían al estado. Después visité la ciudad de Rovaniemi, en la Laponia finlandesa ubicada sobre la línea imaginaria del círculo polar ártico, y fue un enorme placer comprobar la igualdad que respiraba a lo largo del país. Me refiero desde lo estructural, lo arquitectónico, el acceso a una salud y educación de calidad, etc. También me atrajo la honestidad y el respeto que podía sentir, comprobar otros códigos de comunicación donde la palabra tenía un peso muy importante. Es decir, por fuera de los amigos y la familia, se hablaba lo justo y necesario. Las cosas son bien directas y no hay mucho espacio para las interpretaciones. Desde un plano eso es muy atractivo porque de alguna manera todo resulta más simple. Y creo que justamente Finlandia se resume un poco a eso, a la belleza de lo simple y lo práctico.

Por otro lado siempre sentí un individualismo importante en las relaciones. Espacios de libertad de pensamiento sin invadir al otro. Conviví cotidianamente con silencios para la abstracción.

¿Qué puntos en común tiene Helsinki con Buenos Aires?

Dentro de lo que es Occidente, el mundo latinoamericano y el nórdico debe ser de lo más opuesto. Sin embargo, compartimos el tango aunque parezca de locos. Existe el tango finlandés, que es una variante de nuestro tango. Tiene un ritmo más lento y fue la música más popular en décadas pasadas. Tienen sus propios compositores, poetas y cantantes. Todos los veranos desde 1985, en la ciudad de Seinäjoki, hay un festival de tango que, después de Buenos Aires, es la segunda ciudad del mundo donde más gente se reúne a bailar y escuchar tango. El festival culmina con la elección del rey y de la reina del tango. A diferencia del tango argentino, que tiene que ver con la ciudad, el tango finlandés también llegó a las zonas rurales y en sus composiciones están presentes cuestiones que tienen que ver con la naturaleza, temática de su cultura.

¿Qué es lo que más te gusta de Finlandia? ¿Y lo que menos?

Los veranos son verdaderamente especiales, con temperaturas templadas, todo verde, muchos lagos, parques y bicicletas por todos lados y la gente con un humor superlativo. También fue una buena posibilidad para comer seguido el salmón más rico que haya probado.

Lo más complicado fue el idioma. Nunca terminé por dominarlo del todo y me manejaba entre finés, inglés y español. Eso resultó frustrante muchas veces.

¿Como se ve tu propio país desde otro tan lejano?

Durante ocho años se vio de maneras diferentes. En un principio se tiene a una comparación permanente y se ve más claro lo que pueden ser los problemas propios nuestros. Después de un tiempo hasta se extrañan esas cosas que uno criticaba, y al mismo tiempo que Finlandia deja de ser ese lugar ideal, comienza  a ser una idealización inversa. Me acuerdo de una noche que era invierno en Helsinki, todo más que silencioso en las calles, oscuro y con una temperatura de -20°.Estaba hablando por teléfono con mi viejo que había quedado atascado en una marcha. De fondo se escuchaban los cánticos y los tambores de los manifestantes. Y para mí ese sonido fue espectacular. Le pedí a mi viejo que por favor sacara el celular por la ventana así escuchaba mejor. Era como una inyección de adrenalina, de vitaminas. Viviendo en una sociedad tan diferente a la que uno se crió, se comprende algo mejor el propio origen. La idiosincrasia en la cual uno fue educado, y en mi caso sentí que se fortaleció mi posible identidad argentina, porteña, y en un sentido más amplio, judía y latinoamericana. Al mismo tiempo, quizás sin que uno lo perciba, se van incorporando detalles a esa cultura. 

¿Cuál fue el recuerdo recurrente de Buenos Aires que se mantuvo en tu memoria estando tan lejos?

Fueron muchas cosas. Por un lado la familia. De eso te vas dando cuenta en cada visita, de cómo el tiempo va pasando. Generalmente hice una visita por año, y ahí comprobás cómo todos nos vamos volviendo más viejos y vamos perdiendo chances de compartir momentos. 

Las imágenes de las librerías era algo recurrente. Para mí es el paraíso esta ahora nuevamente en Buenos Aires y tener la posibilidad de estar caminando por cualquier calle y encontrarme con tantas librerías y tatos libros disponibles en mi idioma. También los cines y los teatros, de nuevo por la cuestión del idioma. Imaginaba muchos cafés, y por supuesto una milanesa siempre se cruzaba en el horizonte.

 ¿Sobre qué trata lo que estas escribiendo hoy?

En este momento estoy escribiendo relatos cortos de ficción. En breve me gustaría retomar algunos cuentos más largos.

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Esta entrada fue publicada el 26 noviembre, 2013 por en Entrevista.

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