REVISTA DAMASCO

La piel y el carozo

Feminismo descontracturado

Por Gema Palma Moreira Cómo ser mujer Caitlin Moran Anagrama, 2013 354 páginas El nivel oculto de la locura femenina Se supone que las mujeres tenemos que rendirle más culto … Sigue leyendo

13 septiembre, 2013

Evolución femenina

Por María Victoria Moreno
Mad Men es una gran serie. Y la elección del adjetivo no es casual. “Gran” no significa nada y, por lo tanto, significa todo; es una descripción tan abarcativa que termina perdiendo sentido. Y, sin embargo, de Mad Men se pueden pensar varias características posibles de ser calificadas como ‘grandes’. Antes que nada, su actor protagónico, Jon Hamm. Poco conocido e, inclusive, poco exitoso antes de conseguir el papel de Don Draper, su actuación resulta inmaculada. Personifica a un exitoso creativo publicitario durante los años 50 e inicios de los 60. Don es un hombre profundamente conflictuado, sea por su infancia –hijo de una prostituta muerta durante el parto y un alcohólico, los tíos que lo apadrinan, abusadores-, como por su experiencia durante la Guerra de Corea o por la mentira que mantiene su vida en pie: el robo de la identidad de un general durante el conflicto. Podríamos también mencionar la grandeza en la impecable ambientación, el vestuario, la fotografía, la atención en el detalle –hasta las revistas que leen son, efectivamente, publicaciones de la época. Pero hay algo sumamente atractivo de la serie sobre lo que aún no se ha puesto el suficiente énfasis: las mujeres.

6 junio, 2013

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